La timidez y la introversión son cosas diferentes, y ninguna es un problema que deba corregirse. La timidez es la incomodidad de ser observado; la introversión es obtener energía del tiempo tranquilo en lugar de las multitudes. Un niño puede ser uno, ambos, o ninguno — y todas estas son formas saludables de ser.
Aquí te mostramos cómo apoyar a un niño tímido o introvertido, sin enviarle el mensaje de que hay algo incorrecto en él por ser como es.
Lo que ayuda
- •Déjalo adaptarse — dame 10-15 minutos en cualquier reunión nueva antes de esperar interacción
- •Prepáralo de antemano para situaciones nuevas: quién estará allí, qué ocurrirá
- •Defiende su derecho a rechazar un abrazo o un saludo si no está listo
- •Organiza encuentros uno a uno profundos en lugar de juegos en grupo numerosos
- •Permítele tiempo a solas después de eventos sociales para recargar energías
- •Enseña frases sociales en privado ("Puedes decir: hola, me llamo...")
Lo que duele
- •Llamarlo tímido delante de él o de otros (se convierte en su identidad)
- •Forzarlo a demostrar afecto físico con familiares
- •Saturarlo de actividades en grupo para "endurecerlo"
- •Compararlo con hermanos más extrovertidos
- •Tratar el silencio como un problema por resolver
