Los niños de hoy pasan aproximadamente la mitad del tiempo al aire libre que pasaban sus padres a la misma edad. Este declive se debe a preocupaciones de seguridad, mayor tiempo frente a pantallas, entornos urbanos y el cambio hacia actividades estructuradas en interiores. Las consecuencias del desarrollo de este cambio son cada vez más evidentes, y son preocupantes.
Lo que la investigación muestra sobre el tiempo al aire libre
Un estudio de 2019 con más de 19.000 niños y adultos en Inglaterra descubrió que pasar al menos 120 minutos semanales en entornos naturales se asociaba con una salud y bienestar significativamente mejores. Específicamente en niños, el tiempo en la naturaleza se relaciona con mejor forma física, menor estrés, atención mejorada, juego más creativo y actitudes ambientales más sólidas.
La investigación de Frances Kuo y Andrea Taylor sobre niños con TDAH encontró que el tiempo en espacios naturales 'verdes' redujo significativamente los síntomas del TDAH en comparación con entornos interiores o exteriores construidos. Su teoría de restauración de la atención propone que los entornos naturales permiten que el sistema de atención dirigida descanse y se recupere, reduciendo la fatiga de atención.
La investigación sobre jardines de infancia en bosques y preescolares basados en la naturaleza en Escandinavia y Alemania descubre consistentemente que los niños en estos programas muestran una preparación académica igual o superior junto con un desarrollo físico superior, habilidades de evaluación de riesgos y autorregulación mejorados en comparación con programas convencionales de preescolar en interiores.
8 actividades de aprendizaje al aire libre
- •Diarios naturales: Proporciona un cuaderno en blanco simple y crayones. Anima a los niños a dibujar lo que encuentran: insectos, plantas, nubes, rocas. Esto desarrolla habilidades de observación, atención al detalle y el hábito científico de la documentación.
- •Cocina de barro: Un área de juego al aire libre con tierra, agua, ollas e 'ingredientes' (hojas, piedrecillas, palos). Los niños participan en elaborado juego de fantasía culinaria, desarrollando funciones ejecutivas, lenguaje y habilidades de negociación social.
- •Búsqueda de insectos con lupas: Buscar bajo rocas y troncos, usar lupas simples, clasificar lo encontrado. Esta es investigación científica genuina al nivel del niño.
- •Cantar al aire libre: Las canciones suenan y se sienten diferente al aire libre. Lleva canciones sobre la naturaleza, animales y clima al exterior y conéctalas con observaciones reales: '¡Estamos cantando sobre la lluvia y mira, realmente está lloviendo!'
- •Búsquedas del tesoro en la naturaleza: Listas ilustradas de cosas para encontrar (algo suave, algo con agujeros, algo rojo, algo vivo). Desarrolla categorización, observación y preparación para la lectura.
- •Plantación y jardinería: Los niños que cultivan alimentos es más probable que los coman. La jardinería enseña biología, paciencia y el cuidado de seres vivos, junto con matemática práctica (medir, contar semillas).
- •Juego acuático bajo la lluvia: Saltar en charcos, medir lluvia en un recipiente, observar cómo fluye el agua por las pendientes. La observación del agua es uno de los contextos científicos al aire libre más ricos.
- •Observación de nubes y el cielo: Acostarse boca arriba y describir formas de nubes desarrolla lenguaje espacial, imaginación y el hábito de observación cuidadosa que subyace en la observación científica.
